Información sobre el glaucoma

La palabra glaucoma no define una enfermedad concreta, porque existen diferentes tipos de glaucomas. El tipo más frecuentes es el crónico del adulto o Glaucoma Primario de Angulo Abierto (GPAA).

El GPAA no produce una sintomatología propia que permita al paciente sospechar su existencia, de hecho no presenta sintomatología en los periodos incipientes de la enfermedad. Esta enfermedad suele pasar desapercibida y se detecta de forma casual en una consulta oftalmológica por otro motivo.

El GPAA es una patología muy frecuente y que puede producir ceguera irreversible si no se detecta a tiempo. La ceguera no se produce a corto plazo, sino que evoluciona lentamente perdiendo el campo visual periférico y lo último que se pierde es la visión central.

El mecanismo por el cual se produce la ceguera es por la lesión del nervio óptico (muerte de neuronas y axones) debida fundamentalmente a la presión intraocular alta (PIO), pero no es el único mecanismo que interviene en la neuropatía glaucomatosa.

Exiten factores de riego a la hora de sospechar un GPAA como los antecedentes familiares. Si en la familia existen personas que lo sufren o que han perdido la vista y no se sabe exactamente la causa. La edad del paciente en este tipo de glaucoma es importante, aumentando la incidencia a partir de los cincuenta años. Hay razas con más riesgo, siendo en la raza negra más frecuente y más grave. Otros factores serian la miopía, enfermedades vasculares, tiroideas, ciertos tipos de medicamentos, tabaco, alchol, etc.

Por lo tanto es fundamental detectar esta enfermedad en etapas precoces para impedir su evolución hacia la ceguera. Esto se consigue acudiendo a un médico especialista oftalmólogo donde debe ser explorado para detecta el GPAA entre otras patologias. No podemos limitarnos a graduarnos las gafas cuando vemos mal, cada cuatro o cinco años, porque en ese tiempo un paciente con GPAA puede perder mucho campo visual.

 

 

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